A veces ocurren cosas en tu vida que te sorprenden. Sí, a alguna gente eso no le viene de nuevo, pero para mí que siempre he alardeado de tener una vida de lo más normalita, hay cosas que aún hacen que pase horas dándoles vueltas.
No hace demasiado, poco más de un año, recibí un email de una madre interesada en información sobre la escuela a la que va Daniel. Me preguntaba sobre el trato profesor-alumno, las mensualidades, y algún que otro aspecto que, llegada cierta edad de nuestro churumbel, a todos los padres nos interesan.
Resultó que el correo derivó en otros mensajes a través de los cuales llegué a saber la edad de su Pequeña, y me pareció curioso que alguien estuviera recabando información cuando aún faltaban más de dos años para que su hija tuviera la edad en la que se realizan las preinscripciones escolares.
Como ella escribía en un blog personal, de vez en cuando iba leyendo sus entradas e incluso respondiendo a alguna de ellas dejando comentarios a pesar de que la primera idea que me hice de ella fue que era una pija adinerada pues hablaba de ir a la hípica a visitar al caballo y otras cosas que yo asocio con gente de nivel económico superior al mío. Tambié vi que usaba Twitter, algo que yo no conocía demasiado pero que sabía que estrellas del cine, o del deporte usaban también.
Pasó algo más de tiempo y, no recuerdo la razón por la que lo hicimos, hablamos en un correo sobre que ella había ido al mismo colegio que yo. De ahí a comentar cosas sobre profesores comunes solo hubo un paso, y me entró la curiosidad por conocerla.
Leyendo su blog supe que su marido mantenía otro blog en el que hablaba sobre sus aficiones y otras curiosidades varias como noticias o vídeos divertidos, así que también fuí leyendo sus entradas aunque con poca asiduidad pues me pareció que los temas que trataba no me eran siempre de interés (igual que los que trato aquí yo tampoco lo serán siempre para los que dejáis comentarios… por eso a veces no los dejáis). Él también usaba Twitter.
Por probar, vi que mi cuenta en wordpress.com me permitía añadir el widget que mostraba mis “pensamientos” en Twitter, y abrí una cuenta en esa aplicación pero me aburrió porque desconocía el tema follow/followers y me sentía como si estuviera gritando al viento mensajes de menos de 140 caracteres.
Y entonces cambiamos de compañía de móvil y cayó en mis manos el HTC Hero.
Reconozco que aún hay muchas cosas de este terminal que no sé como funcionan, y que me equivoqué al escogerlo porque salí perdiendo al cambiar el N95 por este. Sin embargo, entre las cosas divertidas de Android están los clientes para Twitter y en poco rato me hice con la filosofía de la aplicación.
Sabiendo que no había mucha gente a la que seguir, más por desconocimiento que por entusiasmo, los primeros que entraron en mi lista de “seguidos” fueron @Mistica y @Cavalleto, y empecé a “piar” respuestas a sus mensajes ¡y a recibir respuestas a los míos! La conexión se estableció rápidamente (estamos hablando del mes de Octubre de 2009) y los mensajes directos (textos que solamente lee el usuario al que va destinado) volaban entre ellos dos y yo.
Así llegamos a Navidad y decidimos citarnos para el 28 de Diciembre para “tomar café juntos” y charlar sobre las informaciones que querían saber de l’Escola Meritxell (aunque a la Peque aún le fata un año para hacer la preinscripción). No pudo ser por los resfriados y bronquitis que los críos suelen coger en esas fechas, y decidimos que había que vernos aunque tardáramos algo más.
Llegó Enero y yo veía en estas dos personas unos reflejos de lo que somos Yosi y yo (evidentemente no de forma exacta) y el interés por hablar con ellos en persona fue creciendo aún más. En este momento, Yosi estaba ya “colada” por estas dos personalidades y tenía casi tantas ganas como yo de que llegara la cita.
El jueves pasado estábamos en el C. S. Santa Susanna preparando los tramos para el próximo rally cuando Yosi reicibió una llamada al móvil Estuvo hablando muchísimo rato y creí que era alguien de su familia, o una amiga de Madrid con quien hace tiempo que no contacta. Me pasó el teléfono con sonrisa traviesa y oí “¿sabes quien soy?”. La mujer que había al otro lado de la línea me dijo que no vivía en Madrid sino en Argentona y que habíamos hablado mucho con mensajes cortos. Si, Meritxell había llamado a Yosi y en aquel momento estábamos hablando los dos que habíamos empezado con todo esto. Dos personas con muchas cosas en común (más de las que me imaginaba) que querían verse y conocerse por fin. Y lo hicimos el pasado sábado, en la fiesta de cumpleaños de Yosi.
Meritxell y José Mª son dos personas geniales. En cuanto nos vimos se inició entre los cuatro un vínculo que pocas veces antes hemos tenido con otras personas (quizá con Roy y la Pablos) y cuando se marcharon surgió en mí una necesidad, por decirlo de alguna manera, de continuar con lo que dejamos a medias aquella tarde.
Tan pronto como se pueda, este fin de semana o el próximo, tenemos pendiente otra cita con estos nuevos descubrimientos. Tengo la corazonada de que no me equivoco cuando pienso que, como se dice en la película Casablanca, “this is the start of a beautiful friendship”.















