Siempre he pensado que la música es importante en la vida de una persona, y si nos fijamos bien encontramos canciones que están ligadas a recuerdos, momentos que vivimos y que coinciden con una canción que sonaba en la radio, o con un disco que estabas escuchando.
Existen canciones que te llevan a recordar una relación con una persona que llegó a ser (o no) especial para tí. Canciones que durante un tiempo no pudiste volver a escuchar sin sentir una punzadita en el corazón. Otras canciones te hablan de lo que estás viviendo hoy, de los que te rodean. Hoy quiero hacer un ejercicio personal de recuerdo y ver, por medio de los comentarios que dejáis, cuantos de vosotros recordáis alguna(s) de las canciones que comento, y también cuales son las vuestras.
Siempre me ha gustado Jean Michel Jarre, desde que era pequeño y escuché por primera vez en el colegio su disco “Les chants magnétiques” (traducido por aquí como “Magnetic fields”). El tema “Magnetic fields II” es uno de esos recuerdos de infancia en los que empezabas a ver TV y emitían la gran novedad: el vidoclip de la canción. Pero de Jarre tengo otro recuerdo más cercano: su canción “Rendez vous II” del álbum “Rendez vous” (publicado poco después de la explosión del transbordador espacial Challenger de la NASA y donde uno de los astronautas, Ron McNair, debería haber grabado con su saxofón una pieza en el espacio exterior) está ligada al libro “I Strahd: The memoirs of a vampire” de P. N. Elrod ambientada en el mundo de Ravenloft de Dungeons & Dragons, la razón es que mientras Strahd von Zarovich consigue su “heart’s desire” en los auriculares de mi Sony Walkman sonaba ese tema, y os aseguro que la ambientación es perfecta.
Continuando con los libros, ¿queda alguien por ahí sin haber leído la obra suprema de Stephen King, “It”? Mientras los chicos intentaban superar sus retos, en la radio sonaba “E-bow the letter” del disco “New adventures in H-Fi” de R.E.M. y se quedó enganchada para siempre en las páginas de la novela.
Si hablamos de viajes, quizá porque sentimentalmente mi relación con Yosi está muy ligada a ese país, os diré que adoro Escocia (Scotland, land of the brave!). Y como no podría ser de otra manera, nuestro primer viaje allí está marcado no solamente por una canción, sino por un músico: Derek William Dick, conocido mundialmente como Fish, y que fue líder de Marillion durante la primera etapa (quizá la más importante en cuanto a letras y la más original, porque ahora se parecen cada vez más a Radiohead, un grupo al que admira Steve Hogarth, el vocalista que le sustituyó). Entre las muchas canciones que podría escoger, hay una que me lleva St. Mary’s Church, una preciosa iglesia románica situada en Haddington, y donde pude escuchar “Lavender” del disco “Misplaced childhood” junto a la que sería mi esposa cinco años después. Aún siento como las lágrimas me humedecen los ojos al recordar aquel momento.
No tengo ninguna canción asociada al nacimiento de mi hijo, pero sí algunas que le han gustado hasta llegar a escucharlas cada vez que se sube al coche: durante el tiempo que estuvo yendo a la guardería, le encantaba escuchar “Fire it up” del disco “Mafia” de Black Label Society (era espectacular verle hacer los cuernos con sus manitas), tema que combinaba con la versión del “Crazy train” de Ozzy Osbourne del “Live at the Budokan” (ojo a la cara de Zakk Wylde cuando le ve con el gorrito). Desde el pasado verano, Daniel ha descubierto el disco “H.A.A.R.P.” de Muse y siempre pide escuchar “la guitarra blanca”, forma en la que conoce “Knights of Cydonia”, (jugando al “Guitar Hero III” Yosi la interpretó con la guitarra inalámbrica de color blanco que tenemos), luego pide “la cançó de la Mama”, “Hysteria” (no busquéis dobles sentidos porque únicamente la llama así porque a Yosi le encanta este tema), y después, mirándome a mí, “la teva”, es decir, “Supermassive blackhole” (aquí sí que tengo dudas sobre si lo del agujero negro va por mí.)
Hay otras muchas canciones, por ejemplo “I want out” del “Keeper of the seven keys II” de Helloween (coincidió con mi lesión de rodilla y la escuchaba pensando en lo harto que estaba de no poder moverme), o la mítica “The trooper” del “Piece of mind” de Iron Maiden que fue el primer tema heavy que escuché allá por mi tierna infancia.
Sin embargo, no quiero olvidarme de dos canciones que son especiales tanto para mí como para Yosi, y por ello las incluímos en la banda sonora de nuestra boda: “Poison” de Alice Cooper del disco “Trash” y “I was made for loving you” del “Dinasty” de Kiss (¡como odio a los que la conocieron a partir del anuncio de Renault!). También incluímos “Left outide alone” del disco “Anastacia” de la cantante norteamericana Anastacia (otra joya de la música más comercial) porque cuadraba con la historia de ambos.
Espero que os hayás entretenido con este larguísimo post, por lo menos esa era mi intención. Disfrutad de los temas, vale la pena verlos y escucharlos con atención.