Hemos llegado a Lloret a las 15:30 tras dejar a Yosi en el trabajo. Con mucha fortuna, nuestro coche se ha podido quedar estacionado en el aparcamiento que hay junto al pabellón de Lloret, así que Daniel y yo hemos aprovechado para pasear por La Riera y las calles adyadentes, donde el Peque ha disfrutado de un delicioso cucurucho de helado de chocolate de una heladería italiana.

Camiseta conmemorativa diseñada por la gente de nuestro club.
A las 16:35 estábamos ya en la puerta, esperando a que abrieran tras habernos encontrado con bastantes “Wild Boys” del Viareggio (el contrincante del Lloret en su semi), pero hasta las 17 no ha empezado a llegar la gente de Mataró, momento en el que hemos comprado la camiseta de recuerdo para Yosi.

Las banderas de Italia, Catalunya, Lloret, España, y Portugal a la entrada del recinto.
Lo primero que me ha hecho sonreir han sido las banderas presentes, como se puede ver en la foto estaban TODAS. Una vez dentro, nos hemos dirigido a la parte de la grada en la que estaba nuestra afición y nos hemos sentado junto a la zona de tribuna de presidencia donde las autoridades se iban sentando para ver el partido. Tras el calentamiento y las presentaciones pertinentes, ha empezado el partido. Era el primer paso hacia la página de la historia que nuestro equipo escribirá este fin de semana.
Tan solo un par de minutos han durado los nervios pues es lo que ha tardado nuestro Ferran “man of the match” Formatjé en perforar la portería del Oliveirense.

Nuestros jugadores celebran el primer tanto.
Con esa tranquilidad el equipo ha dominado perfectamente la primera mitad a pesar de los árbitros. Los colegiados (sí, esta vez había dos), uno inglés y otro suizo, han demostrado que en su libro de cabecera no es el reglamento oficial del juego del hoquei sobre patines sino cualquier otra cosa, suponiendo que lean. No han dado una a derechas, nuestras faltas era casi siempre merecedoras de tarjeta amarilla, mientras que las faltas portuguesas ni tan solo causabam un apercibimiento al jugador que las cometía. ¡Y eso que dureza ha habido por parte lusa!
Antes de descanso, de nuevo el hombre del partido volvía a culminar un contrataque con un gran gol. ¡Ganábamos 0-2! Hasta la media parte nada que destacar, excepto el dominio mataroní y la violencia portuguesa. El inicio del segundo tiempo, sin embargo, ha sido extraño. Los nuestros han salido relajados y los portugueses a tope. Los nervios nos han hecho mella en los jugadores del Mataró y ha llegado el primer gol del Oliveirense en el minuto 5. Además, fruto de un fallo técnico, el marcador se ha apagado y se ha liado un cristo tremendo en la mesa de anotación al no darse cuenta los árbitros de lo que ocurría.
Una vez subsanado el problema eléctrico, el partido ha continuado por donde iba: los nuestros tratando de jugar, los portugueses dando palos, y los árbitros haciéndose los ciegos si la falta la cometían los vecinos de la península. La cosa ha ido a peor y en el minuto 8 de se ha producido algo que nunca debería pasar: una falta de Marc Figa sobre un jugador del Oliveirense (que ha caído fulminado como si tuvieran que ingresarlo en la UV,I aunque luego se ha visto claro que hacía cuento) ha provocado que un jugador portugués agrediera a Roger Arnau. El resultado ha sido que el agresor ha sido amonestado con tarjeta azul directa y el jeugo se ha reanudado a partir de la falta señalada.
Las cosas no han mejorado y nos han empatado el partido en otra jugada desafortunada. Era el 2-2 que nos llevaba irremediablemente a la prórroga pues ninguno de los equipos ha podido mover de nuevo el marcador hasta el final del partido. Una prórroga con dos partes de 5 minutos y gol de oro.
La primera oportunidad ha sido nuestra cuando de nuevo Formatjé ha estado a muy pocos milímetros de introducir la bola en la red portuguesa. Un par de jugadas del Oliveirense nos han puesto el corazón en un puño a la vez que la afición se acordaba de la familia de algunos de los jugadores por la agresividad con la que golpeaban a los nuestros al hacerles falta. Pero aún faltaba por ver lo mejor.
Minuto 3:30 de la primera parte de la prórroga y el genio de Ferran Formatjé volvía a marcar. Era su hat trick personal en el partido de hoy y el gol que nos metía en la final de mañana contra el Lloret (a las 12:3o por el C33 si no podéis ir a verlo). La explosión de júbilo ha sido tan grande en la grada que hemos callado a los italianos que ya empezaban a animarse viendo calentar a sus jugadores para el partido que venía a continuación.

Nuestro equipo celebra la victoria con la afición.
Una vez mas, el equipo ha demostrado que son enormes. Y de nuevo lo han querido compartir con la afición y han venido a hacer su grito de guerra junto a la grada. Todo eran abrazos, risas, gritos de alegría y emoción ya sin contener.
Creo que hoy se ha hecho lo más dificil, y que el partido de mañana es un premio al trabajo bien hecho por parte de Ivan Sanz y la plantilla del primer equipo. No tenemos nada que perder (porque el Lloret es el favorito) y sí mucho que ganar.
Y hablando de ganar, estoy seguro de que “We’re gonna win”.