Músicas

Jueves, 9 Julio , 2009

El pasado fin de semana fue bastante musical para lo que estamos acostumbrados.

Empezamos el viernes asistiendo al concierto que nuestros amiguetes los Bestwishes realizaron dentro de las fiestas del barrio de Molins, una fiesta más que no hace sino confirmar lo que ya dije en Mayo: seremos el único barrio sin fiesta en 2009. ¡Menuda panda de inútiles los que quisieron presionar al Ajuntament! “Hay que plantarles cara para que te respeten y te hagan caso”, me decía uno de los miembros de la Comissió de Festes, y así nos ha ido. Este año se recordará como “el año en que la Associació de Veïns de Via Europa-Nou Parc Central cumplió 10 años y se quedó sin festa dek barri por la estupidez de unos cuantos”. Mejor dejo el tema porque me enciendo…

A lo que íbamos. Ruben, Joan, Roger, y Vicente nos lo hicieron pasar bien durante los 90 minutos que duró su acidentada actuación, y supieron sobreponerse al mal sonido inicial (los monitores no sonaban y ellos no se oían), la ambulancia que atravesó el paseo (un coche había pisado el pie de una niña en un paso de peatones situado detrás del escenario), el correfoc que acabó justo en el extremo opuesto del paseo y, por último, el apagón general de corriente en medio del tema “Martita es vegetariana”.

Viendo como superaron todos estos escollos creo que ya se puede decir que están preparados para, como dice Rubén, hacer un concierto en el Sant Jordi invitando a a los fans a cerveza y jamón.

En un par de semanas tendremos la suerte de que nos acompañen en el estudio tocando en acústico.

El sábado tampoco estuvo mal, por la mañana más o menos relax, playa por la tarde y más música por la noche.

Esta vez el concierto era aún más cerca de casa, en el patio del CEIP Antonio Machado, justo al final de la calle de arriba. Habían dispuesto unas mesas junto al escenario en plan music-bar, y en una barra podían comprarse bebidas.

El primer grupo al que vimos me sorprendió gratamente. Se llaman Osaka y es un trío que toca un pop electrónico con mucha calidad. La voz de la vocalista quizá suena muy grave en algunas ocasiones, pero se adapta a las melodías que añaden tanto el guitarrista como el DJ que se encarga de hacer sonar las bases electrónicas. Todo un descubrimiento que reconozco que fue agradable y relajante. Añadimos a esto que Yolanda, la cantante, resulta ser compañera de trabajo de nuestro amigo César, así que el descubrimiento acabó por ser doble.

A continuación, acusando ya el cansancio por haber estado todo el día en marcha con Daniel, asistimos a la actuación de CPX trio, un ensemble jazzístico que suenan verdaderamente bien utilizando tan solo el piano, la batería y un contrabajo (aunque el pianista nos tratara de lerdos llamándolo “violín gigante”). Escuchamos un par de canciones y, viendo que el desgaste físico del día empezaba a hacer mella, nos fuimos a casa.

De todo esto saco dos consejos:

  1. S i estáis cansados no vayáis a ver un concierto de jazz donde el pianista os hable en plan “esto es lo que hacemos y si no os gusta nos da igual porque será que no entendéis de esto”, y
  2. Osaka molan, quizá con un poco más de experiencia sobre las tablas podrían estar en un Sonar haciendo un buen chill-out.

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