Una vez al año los de mi ciudad-pueblo nos ponemos las ganas de pasarlo en grande y vamos y lo hacemos. Nuestra fiesta mayor (aunque este año haya sido más pequeña en duración) es algo que vivimos intensamente desde el más mayor al más pequeño, y eso es lo que hemos hecho en casa. Vivir Les Santes es algo que aconsejo a todo aquel que no lo haya hecho nunca hasta ahora, pero como escribió Dante: “Abandone toda esperanza aquel que aquí entre”, pues el descanso es algo que está reñido con el disfrute y eso lo ha sufrido en sus carnes nuestro amigo Dani quien ha venido desde tierras valencianas para visitar a nuestras amigas comunes Mamen y Piska.
Todo se inició el día 25 de julio con la llamada “Crida de Festa Major”. En otros lugares se busca a alguien para que haga el pregón pero aquí se encarga el alcalde quien se pega un rollo en plan “que buenos somos y que cosas más chulas hemos preparado”, pero lo que precede y lo que luego sigue tras ese pregón es lo que hace que a los pequeños (y a los mayores, para que negarlo) nos brillen los ojos emoción. Es el momento del ball de l’Àliga que sale de la casa consitorial para recibir y homenajear a la familia de gegants. Es el momento del ball del Dragalió y también del Drac, de las travesuras de la Momeroteta y de su puñetera madre, la Momerota que cumplía 30 años. Pero por encima de ello es el momento en que Toneta y Maneló, la Geganta, y nuestro amado Robafaves, bailan por primera vez durante la Festa Major y nos ofrecen sus bises tras los primeros no n’hi ha prou!
Acabada la Crida, toca correr hasta casa para cenar y cambiarse de ropa porque en apenas dos horas tenemos el Desvetllament bellugós, otro de los momentos centrales de nuestras fiestas. Es sencillamente acojonante ver La Riera llena de acera a acera de gente bailando y coreando el pasodoble “El bequetero” (nustro himno festivo local) y contando a gritos hasta el quinze! Luego música y bebida y volver por el camino andado hasta volver a la puerta del Ajuntament donde se inicia l’Escapada a la Negra Nit que empieza con el Correfoc y acaba en La Ruixada.
Nosotros salimos de casa avisando a los amigos que “cuando Daniel diga basta, nos volvemos” sin saber que nuestro Peque iba a estar a la altura de las circunstancias y disfrutaría de más de la mitad del Correfoc con lo que dijo el “tinc soneta” cerca de las tres de la madrugada. Reconozco que me sorprendió, pero él mismo reconoce que es un santero (como se conoce a los mataronins que disfrutan de Les Santes). Les bèsties de foc fueron lo que más le gustaron, en especial el Drac de Mataró y su porte noble. ¡No está mal para un pequeñajo de 4 años acostarse a las 3 de la madrugada!
El día 26 empezó ocupado porque estábamos invitados a comer fuera de Mataró, pero teníamos claro que no nos podíamos perder el “Correguspira” que no deja de ser otro correfoc pero dedicado a los pequeños. Aquí en lugar de la Momerota sale su hija, la Momeroteta, y el lugar del Drac sale el Dragalió. Los invitados también son bèsties de foc pequeñas (este año el Drac Petit d’Igualada i el Drac Petit de Montblanc) y el horario es más asequible para que los niños y niñas no tengan que trasnochar. Tras seguir el itinerario entre la Momeroteta y el Dragalió llegamos a la Plaça de Santa Maria (lugar de grato recuerdo para los de esta casa) donde se puso punto final con un esclat precioso que convirtió la fachada de nuestra Basílica en una espectacular catarata de luz. Y acto seguido se inició “l’Esquitxadeta”, una ruixada infantil que iguala si no en público, si en festividad y ánimo festivo la de los mayores celebrada la noche anterior tras el correfoc. Desde allí volvimos a casa y decidimos que habíamos tenido suficiente fiesta y nos reservaríamos para el día siguiente, el día de Les Santes.
El 27 de julio es tradicional que empiece con las Matinades y sus ya odiados por muchos petardos a las 7 de la mañana que recuerdan que ese día es el que se conmemora el martirio y muerte de Santa Juliana y Santa Semproniana, nuestras patronas. La gente por la mañana suele ir a ver la misa cantada que dura 3 horas, pero los resacosos se quedan en casa porque suele ser también tradición la comida familiar. En nuestro caso fuimos a casa de mis padres a comer. Allí Daniel se reencontró con su prima Eira y estuvieron jugando y disfrutando los dos como hacía tiempo que no hacían.
El calendario festivo marca que la tarde del 27 se acude a ver “La passada”, el desfile de todas las figuras de Mataró acompañadas por nuestra fantástica colla de castellers, Els Capgrossos. Pero Daniel lo impidió con un ataque de mal genio que nos obligó a castigarle sin fiesta hasta que pidiera perdón y se portara bien. Es lo que tiene que un crío no duerma siesta y esté a tope todo el día, su pequeño cuerpo no da para más y él se pone de muy mal humor. No obstante, una vez cumplidos los requisitos marcados bajamos a la playa para ver el Castell de Focs que este año me gustó particularmente (otros años me había parecido bastante flojo). Lo estuvimos disfrutando junto a la carpa donde la gente del Col·lectiu de Músics celebraban la tercera y última noche del Escenari Obert. Y así acabó el tercer día de fiesta.
La mañana del 28 de julio amenazaba con ser la más activa de todas porque íbamos a correr la Cursa Popular de Les Santes. Y así lo hicimos, recorrimos junto a Daniel los algo más de 5 kilómetros de los que consta el circuito urbano (2 de bajada, 1 de plano, 2 de subida progresiva y unos 400 metros finales de bajada y plano) y al terminar nos quejamos a Ivan Pera (regidor d’esports e hijo del famoso actor mataroní Joan Pera) y Vador Garbolosa (director del Patronat Municipal d’Esports y antiguo profesor mío de educación física) del hecho de tener que correr la cursa escoltados por coches particulars y/o temiendo que te atropelle uno de los autobuses que tienen parada en Plaça d’Espanya. Por lo demás se tratró de una carrera tranquila que hicimos en poco más de 51 minutos los tres. Daniel corrió más de una tercera parte de la carrera, combinó el trote cochinero y el caminar otro tercio, y mantuvo un paso firme el resto. Con todo, llegó a pleno sprint y provocando de nuevo un aplauso de los presentes en el Parc Central igual que hace dos años. ¡Tiene un carisma arrollador este chaval!
Tras cambiarnos de ropa rápidamente volvimos a bajar al Parc Central porque había que mancharse en la Xeringada, ese acto donde agua, jeringuillas, y colorante acaban por ponernos a todos irreconocibles… i a algunas camisetas irrecuperables. Disfrutamos de la media hora que conceden a los pequeños antes de que los mayores entren como elefantes en tiendas de cerámica arrasando todo lo que encuentran (aunque algún mayor de 5 años había por la zona de los pequeñines antes de tiempo).
Por la noche nos preparamos para algo que sabíamos que gustaría a Daniel: el Ball de Dracs. Bajamos hasta el Ajuntament y cenamos en el tradicional frankfurt situado junto a la Casa Consistorial. Cuando terminamos encontramos justo delante nuestro la comitiva que íbamos a seguir: únicamente dracs, eran el Drac d’Igualada, el Drac de Can Sofre de Badalona, el Dragalió, y el Drac de Mataró. Ni que decirse tiene que nuestros dos dracs me parecieron mucho más atractivos que los otros dos. Su porte noble y majestuoso era todavía más marcado ante los otros dos visitantes. Era la primera vez que asistíamos a este acto y creo que se va a convertir en un clásico para nosotros, sobretodo después de haberlo vivido desde tan cerca como lo hemos hecho.
Pudimos ver algo que ocurre únicamente una vez al año, el ball de família que Drac y Dragalió realizan cuando salen juntos, y disfrutamos muchísimo. Yosi estaba con Daniel, algo más apartados, y yo me fui delante para poder fotografiar a la bèsties de foc. El Peque tenía los ojos abiertos de par en par y brillantes por la ilusión de ver a sus dos figuras favoritas en acción juntas. Ciertamente ambas cosas eran dignas de ver.
Cuando acabó el espectáculo, estuvimos un rato charlando con los portadores del Drac, hicimos fotos con las figuras y decidimos que inscribiríamos a Daniel en la Colla del Dragalió aunque aún no tenga la edad mínima (hasta los 6 años no los seleccionan) y dada la enorme lista de espera que existe. Además, Jordi que es vecino mío y portador del Drac me dijo que había plazas libres en su Colla y me animó también a apuntarme. ¿Acabaremos los dos hombres de la casa portando figuras de fuego? El tiempo lo dirá.
Esa noche es también la dels Requisits de Festa Major, cuando la mítica orquesta “La Principal de La Bisbal” interpreta pasodobles, valses, cha-cha-chás, foxes, y toda la retahila de estilos dignos de un baile de fiesta mayor con carnet de baile para aquellos que lo quisieran. Como no teníamos ganas de hacer cola para beber un vaso de “Juliana” (el cóctel exclusivo del día 28 que se sirve únicamente en este acto) y ya nos habíamos metido entre pecho y espalda un helado, un granizado, y una horchata (Daniel, Yosi, y yo, respectivamente) nos fuimos para casa a descansar.
El día 29 era el último de la fiesta. Por la mañana existió una carencia absoluta de actos atractivos para nosotros, así que aprovechamos para informarnos sobre los pasos a seguir para que Daniel y yo entráramos en los grupos que nos interesaban. Ya por la tarde nos preparamos para poder asistir un ratito al “Anem a tancar”, el acto en el que las figuras festivas de la ciudad salen del Ajuntament para ir hasta Can Marfà y alergatarse hasta dentro de un año (aunque algunas salen antes para actos de las fiestas de barrio que aún quedan por celebrarse).
Llegamos a La Riera justo cuando Les Diableses tomaban el Carrer d’en Pujol en dirección hacia la Baixada de les Escaletes. A continuación de les dones de foc iba la Momeroteta a quien seguía la Momerota. Tras ellas, el Dragalió y el Drac y entre ellos nos colocamos cuando nos unimos a la rua. Los petardos sonaban fuertes en aquella calle tan estrecha y hacía que algunos, los más pequeños sobretodo, se asustaran con el ruido. A pesar de ello, Daniel quería estaba entusiasmado cantando y balando sobre nuestros hombros (en ese rato lo llevaba Yosi y yo hacía fotos) y cuando salimos del callejón nos apartamos para dejar pasar el resto de la comitiva: nans, Toneta, Maneló, Geganta, y Robafaves. Ellos siguieron adelante, y nosotros nos fuimos hacia la emisora de radio porque tocaba recibir a los invitados que teníamos aquel día y realizar el programa en directo como todos los miércoles de esta temporada de verano en Mataró Ràdio.
Aproveché y me acerqué a la Botiga de Les Santes para hacerme con una camiseta para Daniel de talla superior a la suya pero que servirá para que siga teniendo la de cada año desde que nació. También compré el “Llibre de La Passada” para que el Peque jugara con los imanes de las figuras festivas, y para Yosi y para mí adquirí las reproducciones en resina dels Gegants de Mataró (solamente Robafaves i La Geganta, Toneta y Maneló prometen tenerlos el próximo año) que la gente de Gegants de Catalunya ha producido.
Y así fue como acabó todo. Al salir de la radio fuimos a cenar a un japonés con “el guiri valenciano” y el resto de equipo del programa incluída Mamen, y de allí a casa saltándonos el Espetec Final i L’Albada, dos actos que ya quedaban fuera de nuestro alcance dado el cansancio acumulado.
El resumen que puedo hacer es que este año hemos disfrutado mucho más de la fiesta que el año pasado. Daniel ha sacado de no se donde (supongo que mis genes tienen algo que ver) una afición hermosa hacia la fiesta de su ciudad natal, es bonito para mí oírle decir “Papa, sóc Santeru” y verle pasarlo tan bien en los correfocs.
Ahora Mataró está vacía, la gente se ha ido de vacaciones y hasta la tercera semana de agosto la ciudad no recuperará la actividad normal. Sin embargo, una actividad sigue su curso sin detenerse. Es la cuenta atrás hacia el 25 de julio de 2010, día en que volveremos a festejar Les Santes.
¡Ya falta menos!
P. D. En breve añadiré fotos y algún vídeo. He estado ocupadillo y os tenía abandonados. Mil perdones.