IOU

Viernes, 23 Octubre , 2009

Muchas veces nos olvidamos de las personas más importantes para nosotros por el simple hecho de que las vemos diariamente a nuestro lado.

Son personas que no suelen ir con la bandera de “estoy aquí, mírame” si no es porque les hemos demostrado que nos hemos olvidado un poco de ellas. Personas que cuando necesitamos un abrazo nos esperan con los brazos abiertos y llenos de tenura antes de que lo pidamos. Personas que nos dan ese beso que necesitamos justo en el momento en el que más nos hace falta.

Algunas de esas personas tan importantes y especiales son ya nuestras parejas, o están en proceso de serlo, o sencillamente tienen un gran estatus en nuestra escala de amistad, o nos dieron la vida. Son gente normal, iguales en todo a nosotros, dispuestas a prestarnos toda la atención que podamos necesitar aún a riesgo de tener que renunciar a prestarse atención ellas mismas durante esos instantes en que solo tienen ojos para nosotros.

Muchas de esas personas tienen también sus momentos de debilidad, esos días en los que no tienen demasiadas ganas de nada, pero si mirás detrás tuyo están ahí, “Two steps behind” como cantaban Def Leppard.

Afortunadamente para mí, tengo uno de esos ángeles a mi lado.

Es una persona fuera de serie. Tiene sus cosas buenas y sus cosas malas, como todo el mundo, pero las primeras suelen dar una paliza a las malas cuando se ponen ambas en los extremos de la balanza de las comparaciones.

Su amor hacia mí es enorme, inmenso, casi inmerecido porque no he hecho nada tan grande para merecer algo tan tremendo. Solo su paciencia conmigo podría compararse en cantidad.

Ha soportado estoicamente mis buenos días, mis malos días, mis comidas de coco, mis nervios, mi rabia contenida, mi ira desfermada, mis estupideces supinas, mis razonamientos imbéciles y, sobretodo, mi cabezonería.

Y me lo ha perdonado todo.

Siempre.

Cuando llega la noche y estoy hecho polvo por todo lo acontecido (que al cabo de uno de nuestros días no suele ser poca cosa) se tumba a mi lado y me echa un brazo por encima antes de decirme “buenas noches” y besarme.

Hace poco encontré una canción para esa persona, para esa “coseta especial” como yo la llamo a veces (solo existe otra “coseta especial” para mí las dos saben que lo son). Se trata de un tema que Michael Sweet, la gata gritona, como él se ha definido alguna vez, frontman de la grandiosa banda de rock cristiano Stryper, compuso para su esposa Kyle Rae a quien perdió tras un cáncer de ovarios (¿existe una enfermedad más femenina, junto con el cáncer de mama?) y que ahora se incluye en el nuevo disco de los hardrockeros de Dios. En ella se expresan muchas de las cosas que a veces no sabe cómo decir, sentimientos que muchas veces crees que no hace falta expresar con palabras porque la otra persona ya sabe que los tienes.

Hoy he sentido que sí es necesario que lo diga, que llevo muchos días sin expresarlos y no quiero que nadie crea que ya no están ahí, y mucho menos ella.

Si alguien derrama una lágrima escuchando este tema, será bienvenido al club de los que lloran escuchando canciones de amor.

It’s hard to breath, so hard to move,
I can’t believe what we’ve been through.
Our world came down so suddenly,
Without a sound we woke to see

Our love is strong It carries on

I’ll love you more tomorrow then I love you today
I’ll love you in the sorrow and unexpected pain
I’ll love you in the sunlight and in the pouring rain
My love, My life, My flame

We’ll take each day one at time.
We’ll be okay if we keep hope alive
Let’s live our life without a doubt.
Our faith will remind us all about

A love that’s strong will carry on

I’ll love you more tomorrow then I love you today
I’ll love you in the sorrow and unexpected pain
I’ll love you in the sunlight and the pouring rain
My love, My life, My flame

I’ll love you more tomorrow then I love you today
I’ll love you in the sorrow and unexpected pain
I’ll love you in the sunlight and in the pouring rain
My love, My life, My flame

My love, My life, My flame…

Una respuesta para “IOU”

  1. yosiolivera Dijo:

    Gracias.
    Sí, me apunto al club, he llorado.


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