Hoy hemos estado en el Tibidabo con Daniel y Èlia, su mejor amiga. Ni que decirse tiene que nos ha servido a Yosi y a mí para saber lo que nos supondría tener dos hijos iguales (la peque tiene un año más que nuestro hijo pero es igual de terremoto) y la decisión ha sido unánime: estamos bien como estamos. Como Daniel estaba cansado tras el trote de todo el día, hoy he ido en solitario al Poliesportiu Jaume Parera i León.
A las 20:30 empezaba el choque de hoquei que me interesaba, especialmente después de haber perdido el último partido en casa y, sobretodo, después de que el Voltregà nos cascara un 7-4 la semana pasada. El partido de hoy enfrentaba al C. H. Mataró con el C. P. Alcobendas, uno de los equipos que se supone que estarán en los puestos delanteros de la clasificación a final de temporada, y quizá por ello sucede lo que sucede con el arbitraje.
El partido se había inclinado hacia nuestro lado a los cinco minutos con un gol de Adam Puig después de una gran jugada de todo el equipo. El dominio del Mataró era total y el Alcobendas no tenía apenas oportunidad de salir al contrataaque, por cierto basado siempre en pasar bolas a Carlos Cortijo (en el Lloret la temporada pasada, motivo por el cual había una gran parroquia en la grada que se había desplazado desde esa localidad) y esperar que él se enfrentara casi en solitario a la defensa local. Así ha llegado un penalti (algo riguroso) que el Alcobendas ha estrellado contra el poste izquierdo de la portería de Jordi Esteve, quien ha realizado una gran parada (otra más) ante el chut posterior del delantero alcobendano. Con el 1-0 se ha llegado al descanso.
La segunda parte ha continuado donde terminó la primera, con el dominio casi absoluto del C. H. Mataró que ha dado como fruto un gol de Oriol Bartrés tras una recuperación de Oriol Feliu (espectacular en defensa aunque desafortunado en ataque, pero uno de los mejores del partido sin duda alguna). Faltaban 21 minutos y las cosas pintaban bien.
Pero cuando los señores colegiados quieren ser protagonistas es cuando los partidos pierden más, y cunado el público más se ofende. Los árbitros han empezado a obviar y pasar por alto faltas del Alcobendas sobre nuestros jugadores, pero ha sido en una jugada bien trenzada por los jugadores del C. P. Alcobendas cuando ha llegado el 2-1 en el minuto 10. Faltaba un cuarto de hora y los visitantes entraban de nuevo en el partido. Y por si haber marcado no era suficiente, el arbitraje seguía haciendo estragos como lo de no pitar la falta sobre Èric Florenza de manera que al dejar seguir la jugada nos han metido el segundo gol. El empate 2-2 no era nada justo.
Han sido los seis minutos más intensos en lo que va temporada. El Alcobendas se ha volcado a buscar el tanto que les diera la victoria, pero los nuestros no han bajado los brazos y en un contrataque Marc Gassó marcaba el 3-2 con un fuerte disparo a falta de tres minutos. El marcador de faltas estaba 9-4 y, como era de esperar, los visitantes se han dedicado a intentar forzar la décima falta de equipo para tener una falta directa que les pudiera dar de nuevo el empate. Pero no ha sido eso lo que han obtenido.
Oriol Feliu atacaba cuando un contrario ha golpeado su estic. ¿Falta? ¡No! ¡El conocido “sigan, sigan” y a continuación tarjeta azul a Marçal Giralt y falta directa contra la portería de Jordi Esteve! Por suerte nuestro portero está en un estado de forma espectacular y ha conseguido desbaratar el intento de su oponente, pero en otro barullo dentro del área el C. P. Alcobendas ha conseguido empatar. Empate a tres, final del partido y para casa con el regusto de haber perdido dos puntos por culpa de los árbitros.
¿Cómo se puede creer nadie que un equipo, con la estopa que estaba repartiendo, se pase 46 de los 50 minutos de partido con tan solo 4 faltas en total? Los árbitros no saben más, ¿no? Claro, luego intentar compensar lo no pitado no es la mejor solución.
Al final seguimos en octava posición con siete puntos, a uno del Alcobendas. Igual que al inicio de la jornada. Habrá que recuperar fuera los puntos que se pierdan en casa.
Y cuando llego a casa me encuentro con esto:

Maquillaje artístico "perpetrado" por Daniel sobre el rostro de su madre.
“Nos hemos estado divirtiendo”, me dice Yosi cuando la veo así.
¡Si es que no se les puede dejar solos!
Domingo, 8 Noviembre , 2009 a 18:17
De perpetrar nada.
Eso es puro arte, ARTE con mayúsculas. ¿O es que no se ve claramente una luna y un oso? Él tenía en su cara una mariposa que esta mañana había “volado” y en su lugar había un rastro raro en la almohada. ¡Cómo hemos tenido que frotar para sacar los restos de pintura, mientras nos dábamos uno de esos baños de “això és vida” que tanto nos gusta!
Daniel llegó dormido a casa, después del Tibidabo, pero al ponerle el pijama y llevarlo al baño, se despertó “con las pilas puestas”, y estuvimos un buen rato jugando. Al final lo convencí para que nos estirásemos en el sofá escuchando música suave, y así otra vez se volvió a dormir.
¡Ah!, lo mejor, tu carcajada en cuanto entraste por la puerta del comedor y me viste la cara