Cuando ayer me llamó mi madre por teléfono para decirme había recibido una llamada del hospital dándole la fecha hoy para su intervenció de apendicectomía, no me imaginé lo larga que se me haría la jornada.
El cirujano que lleva estaba hoy de guardia y quería resolver el tema de su apéndice antes de marcharse de vacaciones, lo cual le honra porque ahora mismo una operación como esta no es de las prioritarias ya que no se trataba de un ataque agudo ocurrido el mismo día.
Como había acordado con ella, la he recogido en casa a las 7:15 de la mañana y hemos subido al hospital. Una vez allí nos han indicado lo que debíamos hacer y, a eso de las 7:45, nos hemos sentado a esperar a que la llamaran para entrar a quirófano. No mentiré y diré que sabíamos que la cosa podía ir para largo porque su intervención se realizaría en el quirófano de urgencias, y hasta que éste no quedara libre tendríamos que permanecer en la sala de espera, así que iba preparado con el iPad para intentar avanzar en la lectura de “A dance with dragons”.
El rato iba pasando y ha llegado mi hermana, con lo que ya éramos tres en box a la espera de la llamadita de marras que no llegaba. Como anoche me acosté tarde y hoy he madrugado, a eso de las 12 me caía de sueño y he decidido ir a buscar un café… justo en el momento en que ha aparecido el doctor para decirle a mi madre que “la cosa está complicada, pero a partir de las 4 podremos intervenirte”. Me quedaban cuatro horas por delante hasta el supuesto momento en que mi madre entrara a quirófano, así que me he puesto a leer… ¡y se me cerraban los ojos! Me he dado por vencido y apenas he llegado al primer tercio del primer capítulo de Daenerys.
Ha llegado la hora de comer y me he turnado con mi hermana para no dejar sola a la paciente, así que he salido al coche y he encontrado calentita la comida tras estar toda la mañana metida en el maletero y con el sol calentando la chapa. ¡Genial! Lo he agradecido porque lo cierto es que desde las 8 de la mañana llevaba puesta la chaqueta. ¡Qué frío hace en ese puto sótano del hospital! Las salidas del aire acondicionado te caen justo encima y te vas quedando pajarito poco a poco mientras tu cara muestra la sonrisa de la muerte. He encontrado curioso que, estando en la cafetería/comedor, he oido a la cajera diciendo a un cliente: “No, los refrescos no entran en el menú, solamente entra agua, vino, o una caña de cerveza”. Brutal.
Y así, tras charlar otro rato con mi madre, mientras mi hermana iba a comer con mi sobrinilla, han llegado las cuatro (un poco más tarde ha llegado Yosi que venía de currar y yo he tomado otro necesario café)… Y las cinco… Y, finalmente, a las seis he oído como Assumpta, una de las enfermeras a la que conozco desde que yo tenía 17 años y me destrocé la rodilla cayendo de la moto, hablaba con el quirófano para “recordarles que tenían una apendicitis esperando”. Por fin, a las seis y cuarto ha aparecido el camillero y se ha llevado a mi madre quien, cansada, nerviosa, y en ayunas desde anoche no sabía si agradecerlo o salir corriendo.
Una hora y media después el médico nos llamaba para decirnos que la operación había sido un éxito, que se había realizado por laparoscopia y que si no había complicaciones darían el alta mañana mismo a la paciente. Hemos esperado otras casi dos horas y han subido a mi madre a la habitación.
Mi intención había sido no usar Twitter hoy desde el hospital, en parte porque no hay demasiada cobertura en el sótano, y en parte porque me parecía fuera de lugar ir piando desde allí. Pues bien, dicen que el infierno está lleno de buenas intenciones, y seguro que la mía también acabará allí porque a media mañana estaba cruzando mensajes con los sospechosos habituales. Y debo decir que si no fuera por eso se me habría hecho mucho más pesada la espera, así que desde aquí mi agradecimiento vosotros que ya sabéis quienes sois.
La pregunta que me hago es ¿qué pensaría mi madre si supiera que había un puñado de desconocidos pendientes de si la operaban? Seguramente me habría dicho lo de siempre: “eres de lo que no hay”.
Igual tiene razón.
Cesar Gunche said:
que se recupere pronto Xavi un abrazo