La mayoría de las veces, cuando se dice que un juego está indicado a partir de una edad en concreto suele ser así. Muchas veces, sin embargo, que un jugador no tenga la edad indicada en la caja del juego no significa que no pueda participar en él, sino que su mentalidad no está lo suficientemente desarrollada para comprender todo el trasfondo del juego. Éste es el caso de los juegos de rol, o los de estrategia con miniaturas. Quizá los jugadores deben tener clara la diferencia entre realidad y ficción antes de poder jugar, pero ello no significa que no sean capaces de poder comprender el mecanismo del juego y, sobretodo, tirar los dados.

Una de mis nuevas adquisiciones, un Dreadnought de los Devoradores de Mundos.

Este verano he vuelto a mirar con añoranza la vitrina en la que descansan mis Lobos Espaciales. Escogí este capítulo de Marines Espaciales porque su historia está llena de referencias a la cultura nórdica (escritura rúnica, nombres escandinavos, trasfondos a través de sagas…) y me parecieron un ejército vikingo futurista. Cuando los empecé a coleccionar lo hice con la idea de jugar con un compañero de trabajo que hizo suyos los Ángeles Oscuros (por su trasfondo habían sido otra opción de las que yo barajaba), pero al final todo se quedó en que él nunca acabó de montar sus miniaturas, y luego perdimos el contacto al cambiar yo de sección, aunque sí que llegué a usar mis Lobos en algún que otro evento organizado por una tienda local.

Durante agosto, visité con Yosi el trastero y me topé con las miniaturas que tenía allí guardadas (por no decir olvidadas). Entre ellas estaban parte de mi proyecto de Marines del Caos, un puñado de miniaturas con las que quise hacer un ejército temático de Khorne, el dios del caos de la sangre, en un intento de encontrar unas miniaturas que funcionaran como los Lobos Espaciales pero desde el bando contrario. Al sacarlas de la caja y montar algunas de las que quedaban todavía por pegar, me entró el gusanillo y quise recuperar el proyecto. Fue entonces cuando me puse a trastear por eBay, ese lugar donde nunca debes acudir porque seguro que encuentras algo sin lo que no podrías vivir, y hallé lo que buscaba: montones de vendedores de Berserkers de Khorne, Rapaxes (Raptors en la versión inglesa), Rhinos y Land Raiders del Caos, Profanadores (Defilers en el original sajón), y Dreadnoughts, así que me dispuse a participar en algunas subastas y conseguí reagrupar mi horda: 42 Berserkers, 22 Rapaxes, 4 Señores del Caos, 3 Rhinos, 1 Land Raider, 2 Dreadnoughts, 1 Profanador, y 1 Devorador de Almas (o Bloodthirster). Todo por precios irrisorios debido a que la gente vende sus miniaturas antiguas para comprar los modelos nuevos. Muchas de las miniaturas estaban pintadas, por lo que me ahorraré mucho trabajo, aunque algunas he tenido que restaurarlas ya que venían con partes despegadas. ¡Alabados sean los dioses Uhu y Loctite!

Los agujeros en la armadura de este marine sirvieron para poder explicarle a Daniel el efecto de un impacto que no llega a herir en el juego.

Una vez había conseguido reunir el ejército “de los malos”, se trataba de poder jugar con ellos, así que aprovechando que el sábado habíamos visitado Girona con motivo de la inauguración de la tienda que Games Workshop ha habierto allí, anoche engañé a Yosi para que probáramos una versión extremadamente light del reglamento, en la que jugamos con una sola unidad básica (tropa de línea) y un líder (cuartel general), en total 11 miniaturas por ejército. Las unidades de ambos bandos iban equipadas únicamente con armas de cuerpo a cuerpo y pistolas bólter, por lo que simplificábamos mucho el combate pero, a la vez, ganábamos en manejo de las reglas. Simulé un escenario en el que se tenían que llegar a un elemento central y quien primero lo hiciera recuperaría un objeto antiguo que ambos bandos querían estudiar. Capturar dicho objeto sumaría 50 puntos al final de la batalla, y la duración de la partida sería de cinco turnos, y como andaba por allí medio aburrido, le dije a Daniel que se uniera a nosotros y tirara los dados para su madre. La última vez que lo hizo fue cuando jugamos a Space Hulk hace unos meses y lo hizo realmente bien, consiguiendo que un marine defendiera en solitario una posición durante cuatro turnos a base de sacar 6 en los dados.

Todo salió bien, los ejércitos se trabaron en combate cuerpo a cuerpo tras unos turnos en los que solamente pudieron dispararse debido a la distancia que les separaba, pero antes fueron los Lobos quienes consiguieron capturar la reliquia y anotarse los 50 puntos extra al final de la partida.

Como padres “responsables” que somos, intentamos que nuestro hijo no vea cosas violentas por la tele (a pesar de que no podemos evitar que le gusten los episodios de Tom & Jerry o Bugs Bunny), e intentamos que no viera Warhammer 40K como algo violento sino como un juego en el que los muñecos se peleaban dependiendo de lo que sacara en los dados quien los tirara. Por ello, cada vez que había una baja Yosi decía que el marine era enviado al hospital para que lo curaran… hasta que Daniel (quien siguió demostrando su gran mano con los dados tanto para impactar y herir como para evitar ser herido) nos sorprendió en un turno de asalto de su ejército diciendo:

- Mama, talla-li el cap!.

- Daniel, – dije yo intentando suavizar la situación – no pots tallar-li el cap perquè porten el casc posat.

- Doncs se li treu i… chas! Li talles el cap!

Nos pusimos a reir, en parte sorprendidos, y en parte por la gracia de ver que nuestro hijo sabía en qué consistía el juego a pesar de que intentáramos “ocultarle” la violencia del mismo. No obstante, le dejamos bien claro que estábamos jugando con muñecos y que nada era real y nos dijo que ya lo sabía, lo que nos dejó algo más tranquilos.

Si algo me gustó de todo lo que anoche ocurrió durante la partida, fue ver que un mocoso de seis años se quedaba rápidamente con el concepto de tener que sacar una tirada mínima en un dado para conseguir un objetivo. Era él mismo quien discriminaba los dados que no llegaban al 4 para impactar o herir, o quien me decía que había salvado al soldado porque había sacado más de un 3.

Anoche los Lobos Espaciales se anotaron una victoria ante los seguidores de Khorne, pero todavía no está dicho todo. La escalada bélica irá en aumento y responderemos a cada bala con dos más, y a cada golpe con otros cuatro…

“Blood for the Blood God! Skulls for the Skull Throne!”

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