Ayer tocaba jugar en casa porque el sábado nuestros héroes se van a Francia a estrenarse en la Copa de Europa de Hoquei contra el Saint Omer, premio merecido tras la victoria en la Copa C.E.R.S. de la temporada pasada. Todos, absolutamente todos los equipos que juegan competición europea adelantan los partidos pues las jornadas internacionales se disputan en fin de semana.
Como en todos los deportes y en todas las competiciones serias, el adelanto de la fecha de un partido viene precedido del aviso en el calendario de la temporada para que los equipos sepan cuando va a ocurrir, además de que cada participante en la competición nacional recibe la designación arbitral para ese encuentro con, por lo menos, una semana de antelación. Así todos están avisados y nadie puede decir que no sabía que se adelantaba una fecha, ni tiene justificación alguna porque los árbitros también se desplazan hasta la pista donde toque jugar. Nadie tiene excusa.
Tampoco el Vigo Stick C. H. 2001.
Eran las 20:30 h. de la tarde cuando vi aparecer al president, el Sr. Spa, con cara de que pasaba algo que no tenía solución. Le pregunté y me dijo “el Vigo está en Vigo y el presidente me ha dicho que ellos no se imaginaban que un equipo de Primera División Nacional fuera a jugar entre semana”. Resulta que cuando nuestro president llamó al presidente del Vigo para preguntarle sobre cuanto tiempo pensaban que tardarían en llegar al Pavelló Jaume Parera i León, éste le contestó que és estaba cenando y el equipo estaba entrenando, y que no sabían nada de un partido en martes. Increíble.
La ceremonia se realizó, se presentó a los jugadores de nuestro equipo, los árbitros dieron el pitido de inicio del partido y a continuación lo dieron por finalizado ante la vergonzosa incomparecencia de los gallegos. Si todo va como tiene que ir (según el artículo 6, punto 4 del reglamento, que casualmente he encontrado en la web la Federación Galega de Patinaxe), serán 3 puntos para el C. H. Mataró.
Se puede alegar que los vigueses están sufriendo problemas económicos (a pesar de la inversión que hizo Míchel Salgado) y que quizá no tengan dinero para viajar, que esos problemas dinerarios han provocado que algunos jugadores abandonen la disciplina viguesa, que solamente tienen un punto y son colistas en la clasificación… pero alegar desconocimiento es poco más que inaceptable.
Esperemos que todo se resuelva pronto y la RFEP no nos obligue a presenciar un baile de reclamaciones y recursos que no llevarán más que a enfadar a la afición mataronina que, a fin de cuentas, fue la más perjudicada ayer porque lo queríamos era ver un partido de hoquei y nos quedamos con las ganas.
Eso sí, los chicos disfrutaron de un entrenamiento con público y eso no pasa todos los días.








